Juana nació en 1264 cerca de Orvieto, Italia. Quedó huérfana cuando era una niña y las niñas que jugaban con ella le decían que iba a morir de hambre, sin embargo ella respondió sin asustarse: "yo sé quién va a velar por mí" y las llevó a a una iglesia, allí les mostró una imagen del ángel de la guarda. Esta es la confianza que debemos tener en este mundo cuando nos lleguen tiempos de tribulación. Juana ingresó en la tercera orden de Santo Domingo, más tarde, y se consagró al servicio de Dios y de los pobres. Una virtud notable de Juana fue la paciencia con quienes le molestaban, ella oraba y hacía penitencia por ellos. Fue una mujer mansa, humilde y tenía gran desapego del mundo. Muy devota de los Ángeles, murió el 23 de julio de 1306 asistida por ellos.
Señor danos la gracia de confiar plenamente en tu providencia en medio de las angustias de este mundo. Y danos también la gracia de soportar con paciencia las molestias que puedan causarnos nuestros prójimos y orar por ellos. Amén.
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